Capítulo 1
Más y más inteligencia
Con el crecimiento de las capacidades de la inteligencia artificial y el advenimiento de la robótica, son muchas las dudas respecto de cómo evolucionará el campo laboral de la ingeniería estructural (y de otras ingenierías) en el futuro, y, especialmente, cómo se relacionará con la cada vez más agresiva invasión de la IA en cada aspecto de nuestro trabajo.
A fines del 2022 se publica abiertamente el Chat GPT, modelo de lenguaje desarrollado por Open AI, que desde ese entonces mostraba capacidades notables en cuanto a generación de texto. Su debilidad en ese entonces era todo aquello que involucraba aplicar pensamiento lógico (matemáticas). A pesar de lo impresionante que era para generar texto de lo que sea, tenía una gran debilidad y es que no era confiable ni siquiera para tareas de matemática simple.
Fast forward a 2026, cualquier crítica a estos modelos de lenguaje y su incapacidad de operar lógicamente quedaron en el pasado. Y en lo que a mí respecta, han superado toda expectativa.
Ahora el modelo de lenguaje es capaz de detectar cuando debe enfrentar una tarea de lógica/matemática y así delegarla a otras herramientas para resolverla. Por ejemplo, cuando uno le pide realizar operaciones matemáticas medianamente complejas, cualquiera sea el modelo empleado, este redactará en algún lenguaje de programación una función que arroje el resultado de la operación para asegurarse de entregar el resultado correcto. Esto es extrapolable a todo tipo de tareas, desde cálculos matemáticos hasta renderizado de imágenes y videos. El chat ahora es el receptor y canalizador de lo que el usuario instruye.
De esta manera el modelo de lenguaje se ha transformado en el centro de comando de todo el stack de IA (denominado software 3.0 por Andrej Karpathy), y este interactúa con otras herramientas digitales para realizar acciones cada vez más complejas.
LLM como unidad central del sistema operativo del software 3.0 - Andrej Karpathy
El modelo de lenguaje tiene la capacidad de recibir inputs de texto, audio y video, procesar imágenes, escribir código, manipular archivos, conectarse al internet e interactuar con otros modelos de lenguajes más especializados.
Hoy en día son sistemas tan potentes computacionalmente, alimentados con cada vez más data (incluídas todas las interacciones y acotaciones humanas que ingresamos nosotros todos los días) que son capaces de acelerar el desarrollo y mejora de ellos mismos, por lo tanto, con el paso del tiempo, estos modelos serán más y más capaces.
Abundancia de lo artificial
Lo anterior implica que la IA no es meramente una mejor calculadora o un mejor computador. Es el comienzo de un sistema con inteligencia sobrehumana que participará en todos los aspectos de nuestra vida. De hecho ya lo está haciendo. Desde la asistencia para redactar texto, digerir ideas, explicar conceptos, hasta la capacidad de transformar un prompt en un software especializado.
Tendremos que aprender a convivir con un mundo de texto generado por IA, redes sociales con contenido generado por IA, publicidad generada por IA, resultados calculados por IA, aplicaciones desarrolladas por IA y, más importante, decisiones tomadas por IA (a pesar de que en el papel pueda asumir la responsabilidad un humano).
Enfrentamos un mundo con contenido no intencional, no deliberado. Un mundo con humanos que presumen expertise por repetir el output de la IA. Un mundo donde la renuncia al esfuerzo cognitivo debilitará como nunca antes en la historia la capacidad de análisis de nuestra especie.
Un mundo crecientemente artificial.
La distopia
Se almacenó todo lo que hacíamos, se entrenó una IA pasando a llevar masivamente los derechos de propiedad intelectual, y ahora nos venden lo que nosotros mismos ayudamos a entrenar.
Más allá de la distopia
Esta serie de artículos no están redactadas para inducir autocomplacencia, sino para movilizar al lector a no renunciar a aquello que nos enorgullese de nuestra historia civilizatoria: nuestra capacidad de pensar.
Sam Altman, CEO de OpenAI comentaba en una de sus entrevistas que una de las discusiones que tenía con su equipo era de qué tan rápido llegaremos al punto donde existan empresas unicornio de una sola persona (es decir una empresa de valoración superior a un billón de dólares conformada por agentes comandados por un único ser humano). A pesar de que Sam Altman no es santo de mi devoción, coincido en que eventualmente ese hito llegará y quizás no está tan lejos.
Dejaremos atrás organizaciones con humanos distribuyendo tareas a otros humanos por organizaciones de humanos supervisando la distribución de tareas a agentes de IA y dependiendo cada vez más de ellos. Será un cambio económico y social de una magnitud que no dimensionamos aún y que algunos ya empezamos a convivir con sus inicios.
Aprovechar las ventajas productivas de esta nueva era es la clave para coexistir con sistemas de superinteligencia y dominar estas nuevas capacidades.
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